domingo, 25 de enero de 2009

Sin rumbo


Primera hora de la mañana, un pueblito perdido al costado de la ruta, sur de Córdoba.
Estaciona el auto que me lleva para la casa de unos amigos en Santa Magdalena y me acerco al bar de la estación de servicio. Poca gente, algunos viajantes en silencio y otros pobladores comentaban un partido de fútbol local. Me siento a una mesita dispuesto a hojear las noticias que se extienden en La Voz del Interior, cuando me atiende la señora del café.
Pido un cortado y veo a un hombre mayor, que se sienta a pocos metros míos. Parecía cansado, con la mirada errante mientras toma un vaso de ginebra que ya estaba servido. Algunas personas del lugar murmuraban sobre su presencia y otras lo ignoraban. Tenía un aspecto desarreglado, poco prolijo, llevaba camisa y blazer claros manchados. Desde su asiento saco un libro lleno de papeles de su maletín, se esfuerza en concentrar su vista para leer cuando se para y se me acerca.
-Ud no es de acá, verdad?-
-Nooo. Estoy de paso-
-Alguna vez lloro por una mujer?-
Me sorprende.- Y supongo… me lamente de algunas mas que otras- le contesto.
-Cuando fue la ultima vez que lloro?-
-Espere, no estoy aquí para responder un cuestionario, déjeme terminar las noticias- le dispare muy amablemente.
-Perdone solo que aprovecho todas las mañanas para buscar a mi mujer y no todos pueden ayudarme a reencontrarme con ella- me confiesa.
-Y como puedo saberlo con estas preguntas?-le conteste casi riendome, -¿ Que le paso?-
-Es que no es una mujer común... ella es especial, no como todas pero uno la distingue del resto.Y son pocos los hombres que pueden reconocer a un amor-
-Y porque se diferencia?- mientras perdo la risa picarona.
-Porque cuando la vi nunca mas la olvide aun la recuerdo cuando pase delante de ella-
Eso nos pasa a todos supongo por dentro. -Y que paso? Por que no la ve mas?-curioseando un poco.
Toma su vaso y piensa...-Hace mucho ya la conocí en un pueblo vecino yo era viajante, vendía artículos varios y un día la cruce frente a la plaza. Yo salía del lugar donde paraba y ella venia con 2 niños. Franco y Ana, sus hijos…Cuanto recuerdo...Ella era casada-
Se quedo mirando fijo la mesa por unos instantes y sigue -Casada...si con productor agrario que viajaba tanto como yo…-
-Fue amor a primera vista?
- Creo que si. Aun recuerdo su dulce mirada y la sonrisa cuando pase a su lado-
Ya a esta altura de la conversación, quedaron de lado los titulares del diario y medio cortado pero me fue atrapando la historia.
-Que le dijo?-
-La invite a caminar por la plaza, y sentí que era ella, mi Carmen. Pasaron los días y clandestinamente fui acercándome a su corazón. Una mujer cansada de la monotonía, dispuesta a dejar todo por amor.-
-Cuanto duro?-
-Toda mi vida-
-Pero cuando la dejo de ver?- sigo preguntando.
-Hace 29 años 32 días y 21 horas-
-Epa... en serio?- me asombro y sigo: Usted si que lleva los dias contados, pero por que se fue?-
-Su esposo el agropecuario se la llevo a Europa. Por la fuerza, amenazándola con que le quitaría a sus hijos. Un tipo poderoso con contactos politicos que nunca valoro lo que tuvo.-
-Y aun la busca?- mientras hago la seña para invitarlo otra copa mas.
-Hace casi 3 años me envió una carta a Buenos Aires pidiéndome que la busque, que no la olvide ya que ella regresaría. Y acá estoy, mírala- señala una foto en blanco y negro- Carmen mi amor-.
-¿Y la direccion de la carta?¿Por que no fue?-
-Viaje 2 veces a Europa, invertí todos mis ahorros, tuve pistas falsas. Cuando creía que la encontraba se desvanecía todo -
-Y ahora que?-
-Sigo convencido que los amores como dicen muchos no mueren fácilmente, al menos no el mío...- -Pero paso mucho tiempo, no encontró otra mujer?- intento consolarlo.
-El tiempo nos condiciona pero no nos deja olvidar y ¿como dejar a una alma gemela?,¿ a mi otra mitad?, ¿a mi carmen?. Yo ya encontré mi amor solo me falta llegar a ella nuevamente- remato el viejo con la cabeza caida, como si no tuviera mas fuerza su relato.
-Realmente no se que decirle pero no entiendo... no se si puedo ayudarlo- me sincero.
-No creo... usted parece muy joven y aun no se ha golpeado lo suficiente pero mi intento no es en vano- levanto la voz.
-Por que?- mientras pienso que no hay edad para saber de golpes.
-Porque usted, mijo, va a salir mirando diferente a las mujeres, buscando el interior, mirando mas allá de lo físico. Y ahi quizas se encuentre con mi Carmen y la pueda guiar.
De repente suena mi celular, le pido un minuto para atender y lo veo irse.
Corto la conversación rapidamente, anoto unos pedidos que me hacen, y de repente ya se había ido.
Llamo a la señora del bar, pido la cuenta y le pregunto si conocía a este hombre mayor con el estuve charlando por un tiempo.
-No le de importancia, es un viejo medio loco que sufrió de amores, no parece ser malo- y me deja otro dolor para mi bolsillo.
Me voy, dejo el pueblito pensando si alguna vez la volverá a ver, y con quien estuve hablando: si es un anciano fabulador que contó experiencias ajenas, es otro pobre corazón que sufre por amor o es alguien que enseña a ver al amor de otra manera.

Voces


Dicen que las oportunidades no son muchas pero como saber cuando se presentan, así fue como Mariano, en una tarde fría, levantó el teléfono y llamó. Nunca creyó en esas publicidades que mostraban las exitosas propiedades de los chats telefónicos. Pero dicen también que la curiosidad mata, y en este caso fue determinante para que este inexperto de 21 años llamara a una línea de contactos.
“Bienvenido!!! Aquí conocerás al amor de tu vida”-relataba la locución. Y luego de una breve cortina romanticona, una simpática voz femenina endulzo sus oídos con preguntas de rigor.
-¿Cómo te llamas?-
-Ehhh…Yo, Maaariano- dudando como si fuese real la conversación.
-Mariano, ah como mi ex. Yo me llamo Andrea y soy de Liniers. Y vos?- muy segura ella en esto de conocer gente por teléfono.
-De Liniers? Yo soy de Almagro pero mi primo vive en Versalles. Voy seguido por esa zona- demostrando torpemente un interés extraordinario.
-Yo tengo 25 y vos Marianito?-
- También, soy de acuario y vos?- Con algunas mentiras piadosas para seguir, pensando quizás que si decía la verdad quedaría fuera de carrera.
-Acuario? Ay no yo soy de Leo, pero no creo en eso. Decime que estabas haciendo?- Muy directa, iba Andrea, sin vueltas.
-Que estoy haciendo…? Mmm…nada hablando con vos…jajaja- esbozando una risa nerviosa por un supuesto interés.
-Yo estoy sola, recién llego del gym, y llame para ver…- sincerándose de su búsqueda.
-Bueno me encontraste a mi y yo a vos, que loco el destino, no?- Mariano sacaba el traje de superhéroe y comenzaba a imponer su seducción a la distancia.
-No se, no te conozco todavía, contame mas de vos- algo sorprendida por el cambio de curso de la charla monótona.
Y este pibe, que por pasar el rato marco ese numero, se contagio esa curiosidad que despierta este tipo de encuentros. Después de un largo dialogo que incluyo descripciones físicas, gustos musicales y chistes de más, se pasaron los teléfonos particulares con la promesa de volverse a hablar.
Cuantas cosas daban vuelta en la cabeza de Mariano. Ideas, planes, frases para seguir jugando a conquistar a esa chica. Como seria ella? la imaginaba según la descripción que Andrea le había hecho. Pero seria real? Acaso el también había dado datos no muy correctos.
Durante esas 24 horas, los teléfonos de ambas casas estuvieron on FIRE, ya eran compinches de toda una vida. Se habían contado sus vidas con todas las experiencias y anécdotas posibles.
El encuentro era inevitable, ya existía una química para esta relación poco convencional. Había que animarse a más. El ultimo paso, el mas difícil… la cita. Ya había besos por celular, los mensajes de texto eran caricias a dos corazones revolucionados, las promesas eran miles…era amor o algo muy similar. Ellos, ya estaban metidos en el baile y debían bailar. Pasaron 72 hs para estos jóvenes ilusionados por un romance a la distancia. Las obligaciones pasaron a otro lado y dejaron atrás todo tipo de prejuicio dado por amigos. El era para ella y ella para el según el cupido telefónico.
La cita estaba confirmada, bar en una esquina de Villa Urquiza, 22 horas de un viernes lluvioso de abril. Había que verlo, se distinguía de la multitud por los nervios previos al encuentro mas esperado. Mariano, siempre muy prolijo, compro sus cigarrillos y un atadito de jazmines para su doncella. Ya era la hora, los minutos pasaban y el solo esperaba mirando toda morocha de aproximadamente 1.73 cm. de altura que vistiera un strapless rojo, tal como ella había prometido ir a la cita. Los nervios, las ansias y las miradas de los que pasaban hacían transpirar al conquistador telefónico. Los segundos se transformaron en minutos y estos en tres cuartos de hora. De repente y cuando El ya se disponía a marcharse con la cabeza gacha, una chica le pregunto la hora. El respondió por inercia ya que no coincidía con los características físicas de su Andrea.
Ella agradeció su gesto y le elogio las flores diciendo: “Que bonitos jazmines. Seguramente quedara encantada con este ramito”-
El solo atino a dárselos -Estas flores no tienen dueña, me parece que te esperaban a vos…Voy para Av. los Incas y vos?-
Y así se fue caminando rumbo al subte de la línea B, acompañado de otra Andrea, que no era la del Chat telefónico.
Nunca más hubo llamados entre ellos dos, solo recuerdos de una historia que no fue